
El nombre Hermila es de origen germánico
y significa ‘la guerrera combatiente que protege’.
Monterrey.- María Hermila Galindo Acosta nació el 2 de junio de 1886 en la Villa de San Fernando, hoy Ciudad Lerdo, Durango y murió un 19 de agosto de 1954 en Ciudad de México. Por su destacada trayectoria, es de justicia que se inscriba la fecha de su muerte en la Ley de la Bandera, el Escudo y el Himno Nacionales e izar la bandera a media asta para rendirle honores en todo el país.
A 71 años de su aniversario luctuoso, Hermila es hoy considerada como una de las forjadoras de la Patria por su incansable labor como maestra, escritora, oradora, periodista y verdadera transformadora de la vida pública por su osada lucha política, feminista, sufragista y revolucionaria por los derechos y las libertades de las mujeres.
Tras su nacimiento fue registrada como hija natural, con el nombre de María Hermila Acosta, pero al quedar huérfana de madre a los tres días de nacida, su padre la reconoció. Varios historiadores han señalado que quizá influenciado por la orfandad, su padre la registró con su apellido y la dejó al cuidado de su hermana soltera Ángela Galindo.
Hermila cursó la educación primaria en su tierra natal y junto con su tía fue enviada a la Escuela Industrial de Señoritas de Chihuahua, donde aprendió español e inglés y se le instruyó en teneduría de libros, taquigrafía, telegrafía y mecanografía. Consciente de la inteligencia de su hija, su padre pensó enviarla a estudiar química en Estados Unidos, pero falleció antes de lograrlo.
Al quedar huérfana de padre a los 16 años, trabajó como maestra de taquigrafía en varias escuelas y a los 23 años se involucró en el movimiento antirreleccionista de Francisco I. Madero, al simpatizar con sus ideas.
Un año después del estallido de la Revolución Mexicana, en 1911, se mudó a la Ciudad de México, donde trabajó como secretaria del General Eduardo Hay y tras el golpe de estado de Victoriano Huerta que derrocó al presidente Madero, se adhirió al movimiento constitucionalista y gracias a ello se convirtió en secretaria particular de Venustiano Carranza.
En 1915 fundó el semanario La Mujer Moderna, con una línea editorial abiertamente a favor de la igualdad entre mujeres y hombres, pero también de la educación laica y de la educación sexual. Para participar en el Primer y Segundo Congreso Feminista de Yucatán, envió sus ponencias, entre ellas ‘La mujer en el porvenir’, donde exigió la igualdad de derechos políticos y señaló a la iglesia como la responsable de la ignorancia de la población.
Para abanderar la causa feminista y promover la inclusión del voto de la mujer en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano -la cual se promulgaría en 1917-, recorrió prácticamente toda la República. Al ser rechazada su propuesta, en 1918 desafío a los hombres y se postuló como candidata al Congreso de la Unión. Aunque ganó por mayoría de votos, el cargo no se le concedió. Hasta 1952 se convirtió en la primera congresista federal, al argumentar que si bien la Constitución no les daba el derecho explícito al voto, tampoco se los negaba. En 1953 su sueño y el de muchas se hizo realidad: el derecho de votar a los 18 años de edad y de ser votadas, lamentablemente falleció en 1954 sin saber la larga lucha que vendría.
Para resumir su vida y obra en sus propias palabras, Hermila escribiría: “Mujer de mi tiempo soy. Mi espíritu no puede doblegarse ante ningún dogma. Me preocupó la situación de mi país y en especial de las mujeres, por lo que me sumé al grupo Admiradoras de Juárez y a partir de ahí combatí las injusticias que se estaban viviendo en México, sobre todo en contra de la población femenina. Me adherí a la causa revolucionaria promoviendo siempre la emancipación de la mujer. No podíamos ser más solamente una sombra o un objeto para los hombres. Tras el triunfo de la Revolución y la instauración del nuevo gobierno, seguí luchando en la política, escribiendo, dando discursos y hablando con mucha gente. Difundí la necesidad de la educación de la mujer como el instrumento para su libertad, cuestioné lo roles de género, luché por consolidar los derechos, la equidad, la justicia y la libertad para las mujeres de nuestro país ¡Yo soy Hermila Galindo!”.
Honores a una mujer revolucionaria que hizo honor a su nombre y a quien debemos recordar para fomentar el amor a la Patria y seguir haciendo historia en la lucha contra el machismo patriarcal y neoliberal.