
Los nuevos lenguajes audiovisuales han generado una cultura de la imagen y el movimiento, pero la escuela básica oficial de mi Entidad se aferra a prácticas orales y librescas.
No obstante, las comunicaciones y la transferencia de información son ahora económicas e instantáneas, pues hemos cambiado de mover átomos a mover bits. Los libros impresos son un lujo caro y lento, mientras que los libros electrónicos son más asequibles y accesibles, ubicados a un clic de distancia en la nube.
El uso de la nanotecnología ha transformado nuestra capacidad para realizar tareas, pero el exceso de interacción digital sin conexión al mundo físico puede revertir nuestro progreso y reducirnos a ser controlados, como “monos”.
En esta realidad compleja, la escuela básica juega un papel crucial al capacitar a los estudiantes para entender el mundo real y social, fomentando la búsqueda de soluciones informadas y justas a los problemas. Es fundamental que quienes toman decisiones en la Secretaría de Educación comprendan esto al proponer acciones, pues los líderes educativos se están viendo muy lentos y desconocedores de la realidad áulica y comienzan a “comprar espejitos”.