
Mérida.- El cínico presidente de los Estados Unidos, Donald Trump impuso, el sábado 12, aranceles de 30 por ciento a todos los productos mexicanos, los cuales entrarán en vigor el 1 de agosto, con el argumento de que nuestro país no está haciendo lo suficiente en la lucha contra el trasiego de drogas. Eso, mientras pacta con uno de los narcotraficantes más reconocidos del mundo, Ovidio Guzmán, alias el Ratón, por su contribución a inundar de drogas las calles de los Estados Unidos y a envenenar a millones de jóvenes de aquel país, que mueren por su adicción.
Después de declarar que, para su gobierno, las bandas del narco son grupos de terroristas con los que no solamente no se debe pactar sino a los que hay que exterminar sin respetar el lugar donde se encuentren, el gobernante ha ordenado a sus huestes que se pongan de acuerdo con uno de los jefes más connotados de una de ellas para convertirlo en testigo protegido, lo que significa perdonarle sus múltiples y sangrientos crímenes a cambio de que hunda a otros capos o a políticos en la mira del imperio, algo para usar con el fin de presionar países, a cuyos gobiernos quiere debilitar.
No contento, dos días después, el lunes 14, impuso a México otro arancel, este de 17.09 al jitomate que exporta a la Unión Americana poniendo fin a un acuerdo que existía desde 1996, gracias al cual dichas verduras estaban exentas de aranceles. Ganas de fregar, porque la producción de tomate en aquel país sólo alcanza a cubrir menos de la tercera parte de su consumo, lo cual significa que el magnate gusta darse tiros en el pie.
Otra mentirosa del gobierno trumpista, Pat Bondy, titular del Departamento de Justicia y fiscal general de Estados Unidos, no ha tenido empacho en afirmar, sin pruebas ni pistas, en una conferencia de prensa en Washington, celebrada el 15 de julio, que “muchos migrantes irregulares están haciendo el trabajo de los carteles mexicanos” responsables de la “alta presencia de fentanilo y metanfetaminas” en varios estados.
Quien la acompañaba, Robert Murphy, encargado interino de la Administración para el Control de Drogas (DEA), aseguró que “los cárteles mexicanos aparecen en cada rincón de Estados Unidos”, sin explicar por qué no hay detenciones de capos importantes, peces gordos, en aquel país ni sus sabuesos ponen al descubierto las vastas e indispensables redes de lavado de dinero que están asociados con instituciones bancarias de aquel país.
Este tipo de falsedades es lo que usan como justificación los miembros del equipo de Trump para llevar a cabo los salvajes operativos contra trabajadores agrícolas, presuntamente migrantes, en varios condados de California entre los que ya hubo un fallecido, Jaime Alanís García, padre de familia michoacano de 56 años que, por la crueldad policíaca de los agentes del ICE y otras agencias de represión gubernamental, que actúan como moderna Gestapo, cayó desde lo alto de un edificio.
Les valió sorbete que hace algún tiempo, en 2023, el Instituto Cato, un organismo conservador de Estados Unidos, hizo un estudio al respecto y descubrió y dio a conocer que “el 86.3 de los traficantes de fentanilo condenados en ese país eran ciudadanos estadounidenses, que están sujetos a menos controles en los pasos fronterizos o en el interior de sus vehículos”.
Además, el presidente de los Estados Unidos que, que se permite levantar el flamígero dedo contra tirios y troyanos se guarda muy bien de que sus trapos sucios se aireen. Hasta hoy ha logrado impedir que se haga pública una lista de pedófilos, conocida como la “Lista de Epstein” donde, presuntamente, él se encuentra. Es así como pateando todas las leyes de su país, agravia, tanto a sus conciudadanos como a otros que no lo son, de casi todos los países del planeta, como el gran matón de la tierra en que está convertido.
En México tiene a sus seguidores, los retazos del PRI y del PAN, que piensan que esta es la oportunidad de oro de regresar al poder. Como en lo tiempos de Miramón y Mejía y otros traidores a la patria, cuando sus tatarabuelos fueron a Europa a buscar a un príncipe porque el “indio” Benito Juárez estaba construyendo una nueva nación en favor de las mayorías, ahora, desde las escasas tribunas que aún les quedan, no dejan de clamar porque el imperio los regrese de donde el pueblo los sacó aun sea en la punta de las bayonetas.
Así, en la Cámara de Diputados, el legislador panista y dirigente nacional del partido, Jorge Romero se puso de parte del jerarca extranjero en su agresión a México, al afirmar desde la tribuna que eran ciertas las mentiras del magnate presidente. “Se están pagando las consecuencias de un gobierno que decidió mirar para otro lado en tanto el crimen organizado se apodera de sectores económicos completos”, alegó sin sonrojo.
El hampón priista, Alito Moreno, líder del partido gracias a la magia de las candidaturas plurinominales, caracterizado por sus groseras y altisonantes intervenciones en todos los espacios en que toma la palabra, se vació de improperios para satisfacer sus bajas pasiones de político dolido por sus fracasos. Al referirse a la presidenta, la llamó mentirosa por decir que la misma carta en que Trump anunciaba los aranceles del 30 por ciento, la había enviado a otros países aplicándoles los mismos que a México.
“¿En serio se creen sus mentiras? ¡Que no nos quieran engañar! ¿A cuántos más les señaló vínculos con el narco? ¿A cuántos más les reclamó no hacer nada contra el crimen? ¡Solo al Gobierno de México, al de Morena!”, escribió en X.
Mientras en México más del 80 por ciento de los mexicanos, según las encuestas cierran filas con la mandataria por su buen desempeño y por los logros de su gobierno, un pequeño grupo de vociferantes como los anteriores y fauna de acompañamiento en medios y redes sociales, se ponen el traje vendepatrias y cierran filas sí, pero con el agresor de nuestro país. Cosas veredes, Mío Cid.