
Puebla.- En una mesa redonda sobre la elección de miembros del poder judicial inicié mi comentario mencionando lo que considero un elefante en medio de la sala: dicha reforma, que alinea en el mismo grupo político a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, coincide con lo que han expresado algunos líderes de Morena: su modelo es el sistema político vigente en Venezuela y Cuba.
La mesa se desarrolló, pero nadie volvió a mencionar al elefante. Puede ser porque el elefante no exista, y que mi interpretación sobre dichos y hechos de dirigentes de Morena que muestran una simpatía explícita por los regímenes de Cuba y Venezuela son pura paranoia.
Puede ser. Pero los hechos ahí están. Hasta donde recuerdo el único jefe de gobierno invitado a un desfile del 16 de septiembre en la capital del país ha sido Miguel Díaz Canel. El dirigente cubano acompañó a López Obrador en ese desfile en 2021. Años y medio más tarde el gobierno mexicano le otorgó al presidente de Cuba la Orden del Águila Azteca.
Hay otros hechos menos simbólicos, como el acuerdo con el gobierno cubano para que médicos de ese país vengan a México, o el envío de grandes cantidades de petróleo de nuestro país a Cuba.
Ciertamente las declaraciones de simpatía con Venezuela no se han dado recientemente. Puede ser porque no haya tal simpatía. O bien porque expresarla complicaría mucho las cosas para el gobierno mexicano, tanto al interior como al exterior.
Puede ser que el elefante no exista. Puede ser que ahí esté, pero que haya razones de peso para no nombrarlo.
Lo que es un hecho es que la alineación del poder judicial con el grupo político que hoy controla al ejecutivo y al legislativo en un paso hacia la autocracia. En defensa de esa elección, algunos morenistas han expresado que obviamente los ministros, magistrados y jueces electos y promovidos por los acordeones, simpatizan con Morena. Es obvio nos dicen: se trata del mismo proyecto.
Pero el poder judicial, en una democracia, no puede obedecer a un proyecto partidista. Su función es defender los diversos derechos plasmados en las leyes. Lo contario, que un partido controle al poder judicial, es claramente un caso de autocracia. Creo que aquí la distinción entre izquierda y derecha no opera. ¿Hay diferencia entre los ciudadanos mandados a los campos de concentración por Hitler, y los enviados al gulag por Stalin?
Ciertamente la situación de México (vecindad con Estados Unidos, dimensión demográfica y económica) es distinta a la de Cuba y Venezuela. No es fácil instaurar aquí un sistema político como de esos países. Lo que no implica que la intención no exista, como lo han expresado algunos morenistas. Y nadie en ese partido, hasta donde sé, lo ha negado.