
Monterrey.- Ella es funcionaria de la preciada y degradante cúpula y se siente una reina.
Habita en un mundo de caramelo, creado por un reyezuelo sin cerebro, igual que ella.
Tiene tanto poder económico que, a pesar del estrés por su trabajo, para nada reniega.
En su permanente “eventitis”, firma inútiles convenios extranjerizantes y sin sentido, alejados de la realidad escolar que a ningún lado llevan.
Se adjudica un nosotros en las obras que se hacen, que no le pertenece, porque no lo merece, tan sólo es una esclava de un opresor sistema.
Como todos los funcionarios, se mueve en lo oscurito para agenciarse lana, en eso es una experta.
Aparece por todas partes, en todos los lugares, en todas las fotos, se siente una estrella.
Hace muchas visitas, pero no a las más pobres, elige siempre las mejores escuelas.
Y se disfraza a veces, mas sin ningún sentido, ridícula se ve, se vuelve una quimera.
Dice todo, pero no dice nada, es sólo una esfinge desolada, falaz, etérea.
Y sigue su reinado lleno de inequidades y de graves descuidos en las escuelitas, quién lo creyera.