RODRIGUEZ29112024

MICROCUENTOS PARA PENSAR
El Señor Secretario
Tomás Corona

Monterrey.- ¿Será que los maestros no sabemos o nos hacemos? Entonces, ¿por qué lo permitimos, o nos conviene que así sea? ¿Por qué dejamos que la corrupción siga su marcha, lo mismo bajo el sol que entre la escarcha? ¿Cuándo terminará esa fea costumbre de que sea el “gobernatore” quien nombre a sus impundorosos achichincles y no el casto y pudoroso pueblo, o la comunidad académica, cuando se trata de nominar a alguien para un puesto con tal envergadura en la tan cargada pirámide educativa?

¡Ah!, qué autoridades gubernamentales tan pésimas y ladinas tenemos, sobre todo en el sector educativo, donde no siempre ponen al más vivo. Vivales sí, esos abundan en todas las áreas y dependencias. De nueva cuenta cometen el error de siempre (¿o acaso será un acierto para muy, muy pocos sujetos quienes conforman la élite socio-política-educativa en el estado de Nuevo León?) nominar e imponer a un administrador, contador y fiscalista con un currículum de alto nivel, de primer mundo, pero no apto para administrar un sistema tan complejo como lo es el educativo, en el cual la praxis del humanismo, tan ausente en estos infaustos días, resulta fundamental.

También incapaz para contar las penalidades que día a día acontecen en los centros escolares, de hecho, cada día se escribe y vivencia en cada escuela un capítulo de una novela, a veces terrible, en otras sorprendente; aunque estoy seguro que sí será muy bueno en su función para fiscalizar el trabajo cotidiano de los profesores y el actuar de los mismos, a sabiendas que nunca ha ofertado ni ofrecido las mínimas (que debieran ser óptimas) condiciones para que los docentes ejerzan su función sin padecer algún daño material, económico, espiritual, emocional ni psíquico.

Por el contrario, la susodichas autoridades se empeñan en ir diezmando paulatinamente la salud física y mental de los maestros, en todos los niveles educativos. La fórmula más común, excesivo trabajo y paupérrimo salario. Vaticino que con este “señor secretario” no nos irá bien (por no decir que nos irá mal) pues con ese fulgurante perfil que se carga, la HH Secretaría de Educación, estará, más que nunca, alejada de la tristísima realidad socioeducativa.