
Austin.- Durante una conferencia en Monterrey, el maestro sostenía que los jóvenes no participaban, aseveración que contradije al preguntar cuántos hacían memes, que por lo general son políticos, y se levantó una cantidad abrumadora de manos. Los jóvenes opinan y participan a su manera.
Esta queja sobre la diferencia de los jóvenes respecto a la cultura (política) de los adultos, parece sentarse sobre una visión del pasado algo brumosa. El maestro tal vez quería ver a los jóvenes desbordados en las calles repartiendo volantes, voteando para ayudar a las campañas electorales, levantando la mano para ser candidatos, o quién sabe qué más. Al no ver más allá de su “mundo” llegó a la conclusión de que como lo que no se (el) ve no existe, los jóvenes son apáticos, desinteresados y no participan.
Ver la realidad por medio de un espejo retrovisor lleva al engaño, porque las imágenes de atrás se distorsionan y solamente dejan ver una parte de la realidad pasada. Cuando vemos a los jóvenes (y muchos para nada jóvenes) tatuados, con atuendos estrafalarios, con una música “irritante”, porque (algunos) en nuestro mundo escuchábamos música clásica, vestíamos “bien” y teníamos cortes de cabello “adecuado”, pero recordemos las muchas resistencias culturales, como cuando se decretó socialmente el sexo libre, las mujeres se despojaron de los sostenes, los hombres se dejaron cabelleras largas, algunos se fueron a vivir en comunas, escuchaban rock and roll, que para nuestros padres era incomprensible e irritante.
Muchas de las prácticas y hasta mensajes de los jóvenes, son construidos por el sistema y con frecuencia con una intención comercial. El reguetón por ejemplo responde a la comercialización de la música producto de los cambios tecnológicos (agradezco a Eduardo Bustos esta aportación). Y pienso que lo mismo fue con los Beatles y otras bandas que tuvieron un gran éxito comercial, dirigidos por los adultos. Igual fue con los grandes festivales como Avándaro o Woodstock, que para muchos fue un parteaguas, para otros fue un gran proyecto para ganar dinero, entre otros para los que surtieron drogas.
Muchas de las ideas de los jóvenes provienen de autores adultos o de otras realidades, lo cual no es censurable, esas son adaptadas ad hoc para su realidad, su momento, su circunstancia.
Supongo que la queja de los adultos se refiere a la expectativa de que los jóvenes actúen dentro del marco y las formas de participación que éstos crean, por eso, el grito en los 60s cuando surge el hipismo, cuando se forman las comunas. Pero no en cada generación hay rompimientos tan fuertes y contundentes y eso que no fueron una práctica generalizada.
También se da el caso de esperar que los jóvenes hablen y cuando levantan demasiado la voz se topan con la intolerancia de los adultos, y por eso se han registrado las grandes represiones, desde octubre 2, Tian an men, Kent University, Nepal; un caso notorio es Buenos Aires, donde se reprime hasta a los jubilados. Muchas veces las protestas están dirigidas y estimuladas por adultos con intención de desestabilizar a su favor. Pero los jóvenes pagan la factura, así los asesinados y desaparecidos bajo las dictaduras quedan como lecciones y heridas.
Hay casos de rebeliones juveniles que logran llevar al poder a algunos protagonistas. Experiencias que no siempre son muy exitosas. Es el caso de Boric en Chile, que empezó trastabillando ante problemas históricos, como el conflicto de los Mapuches, el de Petro en Colombia, que fue miembro de la guerrilla y ha sido acusado de abusos y de recibir ayuda de los criminales para la elección, así como pelear con su vicepresidenta, los excesos de la esposa y otras dificultades adicionales.
Ahora estamos viendo el caso de Nepal, donde los jóvenes lograron destituir al gobierno corrupto, con una muestra de mucho enojo, que llegó a quemar Corte Suprema, el Parlamento y otros edificios gubernamentales y a la esposa del primer ministro.
En México, llegó al poder la generación del CEU, movimiento que al parecer fue estimulado para debilitar a la UNAM. Sus miembros pasaron del activismo a educarse y de ahí al gobierno, sin tener formación y experiencias de partido, las que parecen ser importantes y no poderse suplir simplemente por la camaradería o la formación de grupos informales.
Los brincos en política no siempre son una buena fórmula. Los jóvenes que llegaron con Calderón fueron extremadamente corruptos, al igual que los de la CDMX, que crearon el cartel inmobiliario, carecen de disciplina partidista o ideológica, al igual que los legisladores que le deben el puesto a la oligarquía partidista.
Hay jóvenes de la 4T deslumbrados por la riqueza fácil y la necesidad de mostrarla como señal de progreso; alguien diría que son vicios pequeño burgueses.
Es importante leer las señales que mandan los jóvenes y conocer su visión de la vida, del futuro, y ayudarlos a construir su mundo sin estorbarles.
@shmil50