RODRIGUEZ29112024

La organización y la racionalidad en la dominación
Benigno Benavides Martínez

Monterrey.- Seguramente está por demás decir que la sociedad se constituye por personas individuales y que toda persona ocupa un lugar en la sociedad, pero se debe precisar que no solo ocupa un lugar, sino que lo hace desempeñando una actividad, o dicho más precisamente, cumpliendo una función significativa. Si el desempeño es adecuado y la función es necesaria se logra entonces el reconocimiento social y se pueden obtener diversas recompensas y beneficios para la sociedad. De este modo las personas se integran a la sociedad y ésta se ve beneficiada por el desempeño de funciones. El proceso descrito de integración a la sociedad es, sin duda, una teorización muy formal, pues en situaciones concretas, los procesos de integración son mucho más complicados. El problema más significativo es identificar la forma cómo las personas son asignadas al desempeño de actividades, puestos o funciones independientemente de su voluntad. En esta interrogante, la respuesta inicial nos lleva a pensar que se utiliza cierto poder para obligar a las personas a ocupar puestos y desempeñar funciones específicas, aunque claro que no en todos los casos, pues habría situaciones en que los puestos son buscados debido a las recompensas posibles, como ser aristócrata, empresario CEO, rey o alta autoridad eclesiástica, como contraparte otros puestos son ocupados solo por la falta de otras opciones. La sociedad, como se dijo al principio de este párrafo, está constituida por individuos, pero más allá de esta afirmación, decir que la sociedad está organizada, es una aseveración por demás problemática, lo cual se complica aún más, cuando se introduce el asunto de determinar cómo y por qué razón, algunos individuos ocupan un lugar privilegiado y otros apenas logran casi solo sobrevivir en la sociedad organizada.

La idea de que la organización como elemento prevaleciente en la sociedad alude a la noción de orden se debe a que las personas no solo viven en sociedad, sino que, de alguna manera, producen y reproducen la sociedad con sus acciones diarias, para lo cual se requiere que actúen de acuerdo con lo que se espera de cada uno y de acuerdo con ciertas reglas y normas, lo cual pasa a ser un fundamento de la sociedad. El antropólogo y sociólogo Bronislaw Malinowski (1) destaca la organización de seres humanos en grupos permanentes como el rasgo esencial de la cultura. La vida social se orienta por la cooperación, la cual se hace siguiendo las pautas sociales de la ocupación, la religión, las leyes y la moral, es decir las actividades sociales siguen un orden. Siguiendo su proceso de análisis, Malinowski ofrece el ejemplo de la iniciativa privada como un hecho cultural, para lo cual se requiere inicialmente de una innovación o invención, en seguida se debe presentar la proyección de que la innovación satisface una necesidad para que tenga sentido su adquisición. En este proceso también se requiere de planeación de la producción, el desarrollo de técnicas, el capital necesario, la comercialización, el cumplimiento de leyes y otros elementos, todos ellos adecuadamente organizados. Otros ejemplos se pueden ubicar en el campo de la religión o de la política siguiendo la idea de organización, cuyos casos corresponden a iniciativas de individuos, pero existen otras organizaciones que no son producto de iniciativas, sino que provienen de procesos históricos, como la familia, etnia, nacionalidad, clase social, sistema legal, etc, los cuales tienden a permanecer un tiempo mucho más amplio que los individuos. A manera de conclusión, con base en estos argumentos siguiendo a Malinowski, se puede decir que todas las personas realizan sus actividades y viven sus vidas dentro de la organización social, consecuentemente, nadie puede vivir ni actuar al margen de la organización. Además, y lo más importante para el análisis sociológico, es que la organización confiere o impone el desempeño de funciones a las personas, lo cual conduce a establecer su estatus y a ubicarlo dentro de la jerarquía social, en un esquema de mando y obediencia, de superiores e inferiores, y de recompensas o reconocimientos sociales desiguales. En resumen, como lo afirma Malinowski, si quisiéramos describir la existencia individual en nuestra propia civilización o en cualquier otra, deberíamos ligar esas actividades con el esquema de la vida organizada. Dentro del esquema de organización, a las personas se les asignan o adquieren los elementos técnicos y de conocimiento, así como los materiales necesarios para el desempeño de su función. Conocimientos, técnicas y materiales se asocian a las actividades que se desempeñan y a las personas como parte de su vida social organizada.

La asignación de puestos y funciones se encuentra relacionado con las instituciones, las cuales nos parecen como fundantes de la vida social, de tal manera que, si tomamos un ejemplo como la familia, encontramos en ella una organización muy definida entre padres e hijos, así como también está clara la jerarquía social y el desempeño de funciones. No necesita prácticamente ninguna explicación debido a que el estatus se define por la situación biológica de padres e hijos y es muy fácil explicar la razón por la cual los hijos ocupan un lugar subordinado respecto al que ocupan los padres. Aplicando la misma argumentación a otros grupos organizados como la escuela la explicación es semejante, debido a que existe una distinción muy clara entre quienes enseñan y quienes aprenden. La organización religiosa también puede ser explicada con razones semejantes.

Diferentes a los anteriores, la jerarquía, el estatus y las funciones de otros grupos organizados son más difíciles de explicar y aún más difícil de justificar, pues si tomamos como muestra a un grupo económico productivo, todos sabemos que en su funcionamiento debe haber jefes y subordinados quienes desempeñan funciones complementarias con acuerdo a la organización, recibiendo por ello recompensas diferenciadas. Idealmente se reconoce la jerarquía, los estatus y las recompensas diferentes, pero los problemas aparecen al momento de establecer un mecanismo para determinar cómo cada persona ocupa su lugar en la organización. En grupos como la familia y la escuela el problema prácticamente no se presenta, pero en un grupo económico los problemas no solo se hacen presentes, sino que pueden dar lugar a conflictos. Los puestos de mando y toma de decisiones son los más buscados, pero son los más escasos y regularmente son reservados para los dueños del capital, sus familias o personas de su confianza, mientras los puestos de trabajo técnico, burocrático y manual son ocupados por personas que deben recurrir a los estudios escolares y a la capacitación para aspirar a entrar en la escala baja de la jerarquía de la organización económica. En organizaciones económicas premodernas como en el sistema esclavo, el feudal o señorial y en el colonialismo, la jerarquía está muy estrechamente relacionada con la opresión y la explotación volviendo sumamente elaboradas las explicaciones y justificaciones.

Por más simples o elaboradas que sean las explicaciones de la jerarquización y la asignación de personas en las organizaciones, casi invariablemente se alude a situaciones injustas, por lo que las explicaciones deben recurrir a justificaciones de carácter mítico, religioso y tradicional, privilegiando mecanismos como la herencia, el carisma y la capacidad de ciertas personas para ocupar los estatus de privilegio, dirección y dominación reclamando seguidores subordinados obedeciendo sus decisiones. Desde luego que la generación de conflictos sociales resulta frecuente en esta situación.

Los grupos sociales organizados en la modernidad, a diferencia de otras épocas, se edifican bajo un esquema diferente a la herencia, tradición o religión. Lo significativo de la organización social moderna es que se basa en la racionalidad, lo cual es distintivo de la cultura actual. En la racionalidad se pondera la planeación, el conocimiento científico comprobable, la experiencia y la expectativa hacia el futuro de tal modo que el problema de la asignación de personas a los escalones de la jerarquía se resuelve “racionalmente” ocupando cada uno la posición idónea.

Obviamente, la forma asumida por la racionalidad de la organización, en cuanto a fines y medios se define no por todas las personas ni por la sociedad, sino por quienes toman las decisiones, es decir por los que dominan la organización. La racionalidad no tiene nada que ver con la colectividad, la mayoría ni con la democracia, sino que su orientación es hacia la consecución de fines a través de la economía de los medios. Con los antecedentes anteriores podemos decir que la racionalidad conduce a la dominación a través de la organización, como lo analiza Max Weber (1864-1920) a lo largo de sus obras, pero enfáticamente en su libro Economía y Sociedad (2) por lo que es de llamar la atención su concepto de dominación como derivación del poder, el cual se explica como la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta ajena.

El análisis de la dominación de Weber implica sociológicamente la presencia de dos grupos: un grupo dominante, compuesto por un pequeño número de “señores” quienes dirigen a otro grupo, regularmente amplio de dominados, quienes deben acatar las órdenes de los señores y llevar a cabo los trabajos asignados. La relación entre estos grupos es el ejercicio del poder y la opresión, debido a que, por propia voluntad de ellos mismos, los dominados no tienen por qué someterse a la dominación. Para que la organización se mantenga funcionando a pesar de la dominación, se requiere, de una u otra forma, del sometimiento de los dominados, aún y cuando no acepten el sometimiento. Es en este punto donde Weber destaca la necesidad de un aparato de poder para hacerlo efectivo. En las formas tradicionales de dominación el aparato suele ser hasta cierto punto simple, como un grupo armado o un ejército a las órdenes de los señores, pero lo que definitivamente va a otorgar la calidad de racionalidad a la organización como dominación es el desarrollo del elemento más elaborado del aparato, el cual consiste en un número no limitado de personas especializadas en procesos y campos específicos del funcionamiento de la organización, el cual ha sido conocido como burocracia, cuyo significado denota su apego al cumplimiento de órdenes y el seguimiento de normas.

La organización, desde el punto de vista sociológico, no es solo un grupo social jerarquizado y funcional, sino también es una forma de dominación, pero sobre cualquier otro análisis es la dominación racional con la intención manifiesta de conseguir la aceptación de los dominados de que su condición es la mejor que pueden tener y la obediencia es su mejor forma de actuar.



(1) Inglaterra y sus estudios alrededor del mundo. Es considerado uno de los antropólogos sociales más notorios. En 1944 se publicó póstumamente su libro Una Teoría Científica de la Cultura, la cual se ocupa de asuntos teóricos relacionados con su extensa obra de trabajos de campo.  

(2) Publicada póstumamente es una obra de recopilación de escritos de Weber, donde se ocupa de conceptos y principios sociológicos fundamentales en relación con temáticas económicas, religiosas y políticas. En ella se destaca la racionalidad como fundamento de la sociedad moderna. En cuanto al problema de la dominación su enfoque se dirige hacia el esquema burocrático como dominación racional.