RODRIGUEZ29112024

La anti física de Supermán
José Ángel Pérez

Monterrey.- Las películas de superhéroes no fueron hechas para dar clase de física, ¡ni mucho menos! Su verdadero objetivo es sencillo: hacer que la taquilla explote… y no precisamente con dinamita, sino con montones de boletos vendidos. Pero ojo: lo que parece puro entretenimiento “alienante” (¡sí, justo como el primo lejano de Krypton!) puede convertirse en una excelente herramienta para aprender ciencia. La idea no es prohibir que los jóvenes disfruten de esas escenas espectaculares hechas con toneladas de efectos especiales, sino enseñarles a mirar con ojos críticos. O mejor dicho: con ojos de científicos con palomitas.

Ahora, acompáñame a analizar una escena de las más famosas de Supermán (esa que todos recordamos y que la física nunca perdonará).

La caída de Luisa Lane
Clark Kent, alias el tímido reportero con lentes, escucha los gritos de la multitud frente al Daily Planet. ¿Qué pasa? Nada menos que un helicóptero en problemas, con Luisa Lane adentro, que empieza a tambalearse como licuadora descompuesta. El piloto pierde el conocimiento, el aparato se enreda con un cable y… ¡pum! Luisa sale volando.

La pobre reportera cae durante 10 segundos, lo que significa que recorrió casi 490 metros (¡medio kilómetro!) y alcanzó una velocidad de unos 352 km/h. En términos más coloquiales: iba más rápido que cualquier auto de carreras… sin cinturón de seguridad ni casco.

En ese preciso instante aparece nuestro héroe azuloso y rojizo, que la agarra de un brazo como quien atrapa un gato que se va a resbalar de la mesa. ¿Resultado físico real? Pues más o menos como estrellarse contra un muro de concreto. ¡Adiós, Luisa!

Pero tranquilos, que en el cine no pasa nada: ni un hueso roto, ni una lágrima corrida.

El helicóptero volador… que tampoco “muere”
Supermán, que ya agarró carrerita, ve que el helicóptero cae en picada. Según cálculos, desciende a unos 246 km/h después de 7 segundos de caída libre. El Hombre de Acero lo detiene con un bracito como si fuera un globo de feria. ¿Qué debería pasar en realidad? Pues que el helicóptero se parta en dos como galleta de feria… y con todo y pasajera. Pero claro, en el universo cinematográfico todo queda intacto, peinado incluido.

Preguntas que hacen sudar a la física
Aquí entra el profe de ciencias con su grupo de alumnos, quienes pueden hacer cuentas de la energía cinética de Luisa y preguntarse:

• ¿Dónde quedó toda esa energía brutal cuando Supermán la frenó?
• ¿Por qué Luisa no quedó convertida en estampita en los brazos de su amado?
• ¿Cuál hubiera sido la mejor forma de salvarla sin que pareciera un truco de magia?

Conclusión (seria, pero no tanto)
El mundo funciona con leyes físicas que no se rompen tan fácilmente como los vidrios del Daily Planet. Escritores como Isaac Asimov o Ray Bradbury sabían combinar ciencia con ficción sin perder la lógica. Pero los creadores de Supermán, Jerry Siegel y Joe Shuster, decidieron otra cosa: mejor un héroe todopoderoso que una clase de física con números fríos.

Eso sí: lo divertido está en que tú y yo podemos disfrutar la película, reírnos de la “anti física” y, de paso, aprender un par de leyes de Newton entre palomitas.