RODRIGUEZ29112024

Derecha y crimen organizado, hermanos siameses
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- El gobierno mexicano va saliéndole al paso a los ancestrales problemas que padece nuestro país con el fin no de darles carpetazo, que retrasen su solución, sino de resolverlos en definitiva.

Sus adversarios, en cambio, obstaculizan su trabajo creyendo que si al país le va mal le irá mal a él. Están dedicados a difundir “sesudos” estudios, conclusiones aterradoras, pronósticos catastrofistas e hipótesis siniestras de expertos al vapor, que denuncian que todo lo que el gobierno mexicano hace está mal, que atenta contra la democracia y nos lleva a la dictadura Que estamos peor que nunca y que muy pronto entraremos en una crisis espantosa.

Sólo que lo que dicen, como cansado sonsonete, lo vienen repitiendo desde hace más de 6 años, cuando fueron por primera vez vapuleados por el pueblo, sin lograr que sus perversos augurios cuajen y, menos, aún, que sean muchos quienes los siguen.

Por eso se desgañitan y en las cámaras del Congreso se la pasan gritando toda suerte de improperios y anatemas por no votarse favorablemente lo que proponen, e insultando a quienes los contradicen y ponen en su lugar. Representan a una exigua minoría pero exigen que el gobierno proceda como si gobernaran.

Y no son solo los diputados y senadores los que están muy activos machacando con las mismas “denuncias” y las mismas “propuestas” que nos hagan caminar por la misma senda de los gobiernos anteriores como si el pueblo no hubiera votado, tanto en 2018 como en 2024, por un programa diametralmente opuesto al de ellos. En los gobiernos del Prian la mayoría del pueblo estaba excluida. Se gobernaba exclusivamente para los más ricos. No había programas para el pueblo. No había obras que dan trabajo a millones y luego sirven para el uso de las poblaciones.

Al pueblo sólo le llegaban las migajas; los jóvenes eran “ninis”, las mujeres y los discapacitados no existían en el radar de los neoliberales; las personas de la tercera edad no entraban en sus cálculos; todo el dinero que recaudaba la hacienda pública era para engrosar las cuentas de los de arriba; el salario mínimo no se elevaba porque hacerlo causaría inflación; los sindicatos estaban intervenidos por el gobierno en turno; fueron privatizados los ferrocarriles y hechos desaparecer los de pasajeros.

Es evidente que un país destruido por la ambición de los políticos neoliberales que controlaban, sin resquicio, los tres poderes de la Unión, de una manera férrea, realizando un metódico saqueo durante más de 35 años, imposible que sea convertido en potencia de primer mundo en el curso de unos cuantos.

Pero es innegable que, a diferencia de lo que publican en sus páginas los periódicos de la derecha de mayor circulación en el país -que dicen que el mundo se nos caerá encima a la vuelta de la esquina-, y a pesar de la pandemia de 2020, de las crisis económicas -nacidas fuera pero con impactos dentro- y de la agresión exterior de ahora del loco que gobierna desde la Casa Blanca un imperio -el más grande del mundo- que por desgracia es nuestro vecino-, México avanza como nunca, con pasos firmes.

A medida que transcurre el tiempo aumenta el ruido, tanto el de la prensa diaria amarillista como de los políticos en activo de los partidos de la derecha. Ahora con motivo de la aprobación de leyes en el congreso para mejorar la vida colectica de México, han hecho un escándalo más ruidoso que todos los que hasta hoy hicieron.

Pero lo más bonito de todo es que se están desnudando frente a la nación en el papel que han asumido de defensores del crimen organizado.

Eso que los periódicos, gritones de televisión y radio, diputados y senadores de oposición -los poquitos que le quedan- y todo el coro mediático que -al costo de miles de millones de pesos destinan a sus lacayos los magnates que están detrás de ellos-, llaman “Ley Espía” -que acaba de ser aprobada en el Congreso de la Unión-, para desacreditarla, no es sino el instrumento que servirá para mejorar la seguridad del país, pues ayudará a detener a criminales, después de haber delinquido, al saber el Ministerio Público su ubicación, gracias a su celular, esto sólo si un juez lo autoriza.

Ese apartado de la ley dispone que la eventual intervención de comunicaciones de los ciudadanos y la posibilidad de localizarlos en su ubicación geográfica sólo puede llevarse a cabo a través de un mandato judicial, no puede hacerse por las pistolas de ningún funcionario. Otro, dispone que se cree un registro nacional de usuarios de telefonía celular para combatir, también bajo control de un juez, delitos cotidianos, como el secuestro y la extorsión que tanto daño y dolor causan entre los mexicanos.

La derecha es muy, pero muy hipócrita. No paran sus esbirros de los medios y del Congreso de descalificar a los gobiernos de la 4T como narcogobiernos y cuando este, que no cesa en su combate a los delincuentes del crimen organizado y de otra índole, redobla los esfuerzos para detener a quienes asesinan, secuestran, desaparecen y extorsionan, ponen el grito en el cielo para que eso no ocurra. ¿De parte de quién están pues?

Desde este punto de vista, la derecha está coludida con el crimen organizado. En los tiempos que gobernó, el hampa se desarrolló con toda libertad. Durante sus gobiernos surgieron los capos y se organizaron las bandas hasta convertirse en poderosos ejércitos. Es la responsable del estado de cosas que se vive en nuestros días en materia de seguridad. Y ahora pone obstáculos para revertir la situación que con sus malos gobiernos creó.

Por eso periódicos, lorocutores, influencers, editorialistas, columnistas, comentócratas, líderes de ongs brotadas como hongos después de las lluvias, dirigentes de partidos camino a la extinción, etcétera, no dejan de machacar con lo de la Ley Espía o la Ley Censura, como también la llaman, para evitar que el país avance en materias de seguridad, de derecho de las audiencias y en otros rubros. Pero a nadie pueden ya engañar. Están en el barril de la basura.