RODRIGUEZ29112024

Así se las gasta el periodismo de derecha
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- La detención de Hernán Bermúdez Requena, ex jefe de Seguridad de Tabasco en Paraguay, ha causado simulado asombro entre los malquerientes de la 4T, quienes apostaban a que nunca se le capturaría o que sólo se le encontraría muerto o suicidado porque, según su narrativa, tiene nexos con políticos de alto nivel que lo protegen; como cada vez que meten la cuchara en temas importantes de la vida del país, volvieron a fallar, quedando como mentirosos contumaces que no buscan encontrar la verdad de lo que ocurre en México, sino la destrucción del régimen al que odian.

No fue la casualidad lo que puso en la mira de las autoridades competentes el inicio de las investigaciones que condujeron a la determinación de que Bermúdez estaba involucrado con el crimen organizado. El malandrín tuvo la habilidad de hacerse pasar por persona honorable y competente durante muchos años. Había ocupado cargos en gobiernos anteriores a los de la 4T en Tabasco. Fue secretario de seguridad de Manuel Gurría, en el periodo de 1992 a 1994 y director de Prevención del Delito en la gestión de Roberto Madrazo, entre 1995 y 2000.

En el gobierno de Adán Augusto López Hernández, no ocupó el cargo de Secretario de Seguridad desde el inicio de la administración, el 1 de enero de 2019, sino 11 meses después. Antes, lo ocuparon dos personas que lo renunciaron. En esa administración, que no duró mucho, del 11 de enero de 2019 al 26 de agosto de 2021, es decir, 2 años y 8 meses –cuando Adán Augusto fue designado secretario de Gobernación– los delitos de mayor impacto, como el homicidio doloso y el secuestro, fueron a la baja, según se ha demostrado con cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Durante ese breve periodo los homicidios dolosos bajaron un 50 por ciento; los feminicidios se redujeron a 15 casos por año; los secuestros pasaron de 103, en 2018, a sólo 16 en 2021; el narcomenudeo descendió, de 131 casos a sólo 48 en el mismo lapso. Estos datos son una muestra fehaciente de que durante la administración de López Hernández no hubo indicios de que Bermúdez estuviera coludido con el hampa, como sí los hay, en el periodo posterior.

Sin embargo, los capitostes de la derecha han elucubrado una historia creada con mentiras sobre el caso basada en la afirmación calumniosa de que al gobierno de la 4T no le convenía traerlo vivo de regreso a México, porque iba a involucrar a políticos de primera línea en sus declaraciones. Los hechos reales sin embargo son en extremo testarudos y demuestran la mala fe de los detractores del actual gobierno que, no sólo se esforzó en su captura, aplicándose a fondo hasta que lo encontró, después de haber salido de Mérida hacia Panamá, para ir luego a España, de donde pasó clandestinamente a Brasil, para desde ahí introducirse a hurtadillas en Paraguay, donde fue capturado, sino que, de inmediato, se puso a cumplir los trámites legales necesarios para regresarlo a México y ponerlo lo más pronto posible en manos de la justicia.

Esa misma derecha que anda siempre a la búsqueda de las “podridas” no deja, sin embargo, de inventar historias truculentas para tratar de involucrar a personajes sobresalientes del movimiento reformador de la Cuarta Transformación. Sobresalen los periódicos Reforma y El Universal y la revista Proceso, y con ellos sus colaboradores todos, en el campeonado de ver quién inventa más mentiras y, cuando son agarrados en la maroma, son incapaces de reconocer que calumniaron y de pedir perdón.

Les importa un bledo destruir honras en el objetivo de doblegar a un gobierno que no sólo no se les somete, sino que los desafía, no cayendo en el burdo juego de estos reyes del chayote que buscan volver a la época dorada, cuando recibían dinero a manos llenas, a cambio de silencio o de adular a las ratas en el poder.

Mientras se quejan en todos los tonos de que son perseguidos y de que vivimos en un régimen que está haciendo todo lo posible por “abatir las libertades”, se dan vuelo calumniando y difamando a quien no se los fuma.

No se miden. Lo mismo inventan estos periodistas lacayos interpretaciones dolosas de discursos que pronuncian altos funcionarios de la administración federal, usándolos para echar lodo sobre otros del mismo equipo, como presentan “investigaciones” con documentos falsos o fuentes fantasmas, como hacen Loret, un tal Claudio Ochoa, el grupo de los que integran “Mexicanos a favor de la Corrupción” y otros, con el fin único de manchar a personajes sobresalientes del gobierno o miembros de Morena.

En días pasados llegaron al colmo de la canallada. En una operación de nado sincronizado se lanzaron al ataque de los hijos del presidente López Obrador, Andrés y Gonzalo López Beltrán, para tratar de involucrarlos en el asunto del contrabando de combustible, que investiga actualmente la Fiscalía General de la República, conocido como “huachicol fiscal”.

Sobre la base una columna calumniosa firmada por Ochoa en El Universal, que sin ofrecer más prueba para decir lo que dijo que su palabra, y en la que escribió que el segundo de los mencionados, Gonzalo, se había reunido, “a finales de 2021”, con algunas de las personas implicadas en el asunto del “huachicol fiscal”, haciéndolo aparecer como un presunto delincuente, inició el linchamiento. Todos los periódicos y noticieros se le fueron encima. ¿Pruebas? Ninguna. ¿Qué se debe sentir cuando todos los medios, habidos y por haber, lo calumnian a uno? Es un abuso de la libertad de prensa, que existe en el país cometido por los farsantes de esta.

Pero no solamente hicieron eso. Al día siguiente, esa conspiración de medios dobló la apuesta. Se pusieron a difundir que los dos hijos del presidente habían solicitado un amparo para no ser detenidos. Falso de toda falsedad. Con una identificación falsa, una persona desconocida fue quien, aviesamente, usando una vía electrónica, hizo la solicitud a nombre de ellos. Enseguida, a la voz de ya, todos los periodistas venales salieron a difundir la especie. Al enterarse, los hermanos López Beltrán desmintieron la nueva marranada.

Así se las gasta la derecha. Por eso nadie le cree. Van al abismo en picada.