RODRIGUEZ29112024

Además de vendepatrias, trogloditas
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- Otro misil de excremento que cree tener la derecha para lanzar en contra del gobierno de Claudia es el que se deriva del acuerdo a que llegó el narcotraficante conocido como el Mayo Zambada con las autoridades gringas, para declararse culpable de cargos que le costarían, por lo menos, el resto de su vida en la cárcel, a cambio de recibir un trato con consideraciones. Antes le garantizaron no aplicarle la pena de muerte.

Zambada se declaró culpable este lunes de dos cargos criminales: participar en un negocio ilícito relacionado con narcotráfico y tráfico de cocaína, como parte de una negociación con el Departamento de Justicia de Estados Unidos -donde enfrenta 17 cargos sólo en Nueva York y otros tantos en Texas y Florida- para evitar un juicio que le resultaría demoledor. El narco aceptó los términos no obstante que ello se apareja con una condena máxima de cadena perpetua, multas millonarias y una incautación de bienes por 15 mil millones de dólares.

El capo en desgracia leyó un texto donde declaró que durante más de 50 años dirigió con otros socios el cartel de Sinaloa, dedicado en particular al tráfico de cocaína de Colombia y México a Estados Unidos y que, como parte del negocio, promovió “la corrupción en mi país de policías, mandos militares y políticos durante todos los años que estuve en el control”.

“Empecé en 1969 a los 19 años plantando mariguana por primera vez” y entre los años de 1980 hasta el 2024 “trafiqué un millón y medio de cocaína, la mayoría a Estados Unidos”, con ganancias de “cientos de millones por año”. También declaró: “tuve un gran número de hombres armados bajo mi control”, que causaron la violencia y “muchas muertes” que se generaron en guerras contra rivales, que causaron, también, “muertes de civiles”.

Es menester que en estos casos, de acuerdos entre autoridades y abogados, a cambio de la declaración de culpabilidad y el compromiso de un reo de cooperar con los fiscales en otros casos pendiente o potenciales, haya una promesa de reducción de condena. Como no se revelan los detalles sólo se sabrá más adelante qué clase de testigo será: si cooperante o confidencial.

En el primer caso, si su testimonio pone en riesgo su vida, se le ofrece nueva identidad, reubicación y apoyo económico. Y en el segundo, su identidad se mantiene en secreto: incluso ante los acusados y, a veces, ante el público.

Sobre la base de estos acuerdos -que pueden ser usados con intenciones políticas por quienes sólo gobiernan a Estados Unidos, pero tienen poder para decidir sobre la vida de casi todos los países del orbe- la derecha mexicana ha vuelto a insistir en que sus guías espirituales -la fuente de su inspiración para intentar volver al poder en México-, esto es, la derecha fascista que encabeza Donald Trump, use el caso para intervenir militarmente en nuestro país.

Un ejemplo de cómo quieren forzar las cosas quienes cuando fueron gobierno -por la conocida corrupción que los caracteriza- hicieron que creciera del negocio de las drogas y aumentara el poder de fuego de las bandas criminales, es el constante martilleo de sus más emblemáticos representantes, Lilly Téllez, por el PAN y Alito Moreno por el PRI -pero en general, los miembros de sus bancadas, ciertamente muy menguadas pero no por eso menos ruidosas-, amplificado por la prensa mercenaria mexicana, sobre la necesidad de que Estados Unidos “ayude” a México interviniéndolo militarmente.

A sabiendas de que a Trump se le cuecen las habas por meter al ejército gringo en nuestro territorio, con el pretexto de combatir a los cárteles de las drogas, la panista dio una entrevista a la televisora Fox News de Estados Unidos, diciendo textualmente que “es bienvenida la ayuda de Estados Unidos para combatir a los cárteles en México” y que “ese es el sentir de la mayoría de los mexicanos”. Una mujer por la que nadie votó pues llegó al senado gracias a que los jefes de su partido la pusieron en la lista plurinominal se erigió en representante de todo un pueblo para pedir que la bota gringa nos invada.

De inmediato, el enterrador del PRI, se lanzó al ruedo para hacer el uno dos diciendo que respaldaba la postura de la panista porque “pedir ayuda internacional no es traición, sino una forma de proteger a los ciudadanos”. Por su lado, los restantes miembros de las respectivas bancadas no sólo no se deslindaron de las posturas de ambos personajes sino las respaldan, con lo que se pone en evidencia, la calaña de todos sus miembros.

Así estuvo el debate en redes, medios y en las sesiones de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión hasta que el miércoles 27 se inscribió en la orden del día la discusión del tema de la intervención de un país extranjero en nuestro país. Se produjo un debate álgido en el pleno durante el cual fueron escuchados todos los oradores inscritos de todas las bancadas. Obviamente, los miembros de la oposición quedaron evidenciados a los ojos de quienes veían el debate por el canal del Congreso, por la sarta de mentiras que lanzaban desde la tribuna sus oradores y la vapuleaba que les daban los de la 4T y por eso, estaban furiosos.

Y ocurrió lo increíble. Cuando llegó el final del debate porque así lo decidió la asamblea, el energúmeno que regentea lo que queda del PRI, de manera alevosa y premeditada, irrumpió en la tribuna, donde está la presidencia, acompañado de otros golpeadores investidos de legisladores como Pablo Angulo, Rubén Moreira, Carlos Gutiérrez Mancilla y Erubiel Alonzo, cuando todavía se cantaba el Himno Nacional, y empezó a reclamarle algo a Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Mesa que no le hacía caso.

De los manotazos pasó a los golpes contra el presidente y enseguida entraron en acción los demás guaruras, que repartían golpes a todos quienes encontraban a su paso sin consideración alguna y al que caía lo remataban a patadas. Fue algo jamás visto en el Congreso de la Unión. Lo menos que se merecen todos ellos es que documentados los hechos, la FGR solicite su desafuero para que la Cámara de Diputados les instaure juicio de procedencia y sean desaforados y sean juzgados y condenados.